lunes, 7 de febrero de 2011

La película imposible

Un artículo de:



CON MOTIVO DE LOS 50 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE PEDRO PÁRAMO, LA NOVELA MEXICANA MÁS CONOCIDA EN EL EXTRANJERO, DEDICAMOS ESTE ESPACIO A REVISAR LAS ADAPTACIONES FÍLMICAS DE DICHO LIBRO, ASÍ COMO LAS APORTACIONES MÁS RELEVANTES DE JUAN RULFO AL MEDIO CINEMATOGRÁFICO NACIONAL.
TEXTO: ROBERTO GARZA ITURBIDE[1]



La resistencia

Pedro Páramo es un reto mayor para el cine. Las dos adaptaciones realizadas a la fecha muestran que la novela de Rulfo se resiste al lenguaje cinematográfico. Como si ese universo fantasmal, confuso y mágico fuera de plano infilmable. Lo cierto es que Pedro Páramo pertenece a la clase de novelas que aceptan traducciones a más de una docena de idiomas pero que se niegan a ser buenas películas. Su referente es cien por ciento literario.


El velo

La primera adaptación cinematográfica de Pedro Páramo nació en 1967 de las plumas de Manuel Barbachano Ponce y Carlos Fuentes, dos conocedores a cargo del guión, Carlos Velo como director y un elenco bien nutrido: el estadunidense John Gavin en el papel de Pedro Páramo, con Pilar Pellicer, Ignacio López Tarso, Narciso Busquets y un largo etcétera en los créditos. Pese a tener los ingredientes necesarios de una adaptación lograda, la película se pierde en su propio laberinto.


El hombre

Once años después, en 1978, José Bolaños escribió y dirigió, la segunda versión, Pedro Páramo, el hombre de la Media Luna, con Manuel Ojeda como Pedro Páramo. Esta película, en sus ediciones de dos y tres horas, ha recibido tan mala crítica a lo largo de su corta vida que ya ni siquiera la programan en la tele cultural. Y peor aún es el caso de la versión para televisión de Salvador Sánchez. Una cinta de 1981 grabada en video que pasó totalmente inadvertida.


El gallo

Unos años antes de que Carlos Velo se aventurara con la adaptación de Pedro Páramo, Juan Rulfo ya había incursionado en el medio cinematográfico. En 1964 escribió el Gallo de Oro, argumento que Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez convirtieron en guión para el director Roberto Gavaldón. El gran acierto de esta película radica en la calidad de apropiación fílmica del universo rulfiano. Es Rulfo –o lo más cercano a Rulfo– en imágenes en movimiento.

El gallo de oro
Fotograma: Cortesía Cineteca Nacional
  
El imperio

En 1986, Arturo Ripstein presentó El imperio de la fortuna, adaptación de El gallo de oro concebida por la guionista Paz Alicia Garciadiego. A diferencia de Gavaldón, que pretendió trasladar fielmente el universo rulfiano, la pareja Ripstein–Garciadiego, con el apoyo del fotógrafo Ángel Goded, tomó el riesgo de recrear las confusas atmósferas literarias del autor en un espacio fílmico mucho más concreto y... contemporáneo.

Del olvido al no me acuerdo
Fotograma: Cortesía Cineteca Nacional 

El olvido

Hijo de Juan Rulfo, Juan Carlos realizó en 1999 el documental Del olvido al no me acuerdo, una suerte de álbum familiar sin pies de foto, un álbum de fantasmas campiranos. El cineasta se interna en los llanos del sur de Jalisco e indaga sobre un hombre llamado Juan. Ahí, donde debía estar Comala, encuentra las voces de los ancianos, algunas que parecen extraídas de un cuento de El llano en llamas; otras lúcidas, como la del escritor Juan José Arreola, quien afirma a cuadro: “Tratándose de Juan todo se vuelve leyenda”.


La fórmula

Según los resultados de la encuesta de cine mexicano realizada por Día Siete (núm. 204), La fórmula secreta, mediometraje dirigido por Rubén Gámez en 1964, es la sexta mejor película de toda nuestra cinematografía. Se trata de una pieza experimental en la que se escucha la voz en off de Jaime Sabines leyendo un texto de Juan Rulfo, el cual escribió inspirado en las imágenes previamente filmadas por Gámez.



[1] Día Siete (El Despertador). México, Año 5, Núm. 240, 2005, pp. 8-9.